¿Quieres estar entre el 5% que sí se beneficia de la IA?
19 de septiembre de 2025
Hace un par de días me enviaron un excelente artículo de Esther Paniagua en EL ESPAÑOL. Recoge allí afirmaciones que tal vez hayas escuchado en algún que otro medio estos días, haciéndose eco de que fuentes tan sólidas (y comprometidas con la tecnología) como el MIT lanzan informes donde se habla de tasas de fracaso en la adopción del 95%. Suficiente gasolina como para iniciar la hoguera donde quemar a todos los que llevamos tiempo intentando hacer ver que la IA está aquí para cambiarlo todo.
No me preocupa. A mis 62 años es mi tercera o cuarta hoguera. La primera, vivida como joven profesor que apostaba por introducir la informática en IE Business School, fue la de los ordenadores personales, tan puestos en entredicho por aquella "paradoja de la productividad" del Nobel de Economía Robert Solow, que en 1987 afirmó que "puedes ver la era del ordenador en todas partes menos en las estadísticas de productividad". Años después, y esta vez en plena línea de fuego como primer ejecutivo de Terra en España, viví el estallido de la "burbuja puntocom" y los autos de fe que nos organizaron a quienes decíamos que aquella tecnología cambiaría el mundo para siempre. Hoy, desde mi asiento de Chief Strategy Officer en Sngular, vuelvo a ver cometer los mismos errores en que la mayoría cayó en las oleadas tecnológicas anteriores.
Lo sorprendente es que muchos ejecutivos, a pesar de la experiencia vivida en etapas anteriores, parecen no estar familiarizados con conceptos tan fundamentales como el ciclo de adopción de tecnologías de Gartner (1995) o la curva de innovación de Rogers (1962). Si las conocieran, sabrían distinguir entre los movimientos financieros en torno a la eclosión de una nueva plataforma tecnológica, y el impacto que dicha tecnología tenga en la reconfiguración de los sectores productivos.
Para entenderlo mejor, tal vez valga la pena detenerse un instante a explicar qué es una plataforma, y más concretamente una plataforma digital. En términos generales, una plataforma es un entorno que sirve como base para el desarrollo, ejecución u operación de otros elementos. Las plataformas digitales son espacios virtuales que permiten la interacción entre usuarios y la prestación de servicios o productos a través de Internet. Efectivamente, amable lector, este LinkedIn de nuestros pecados donde me lees, es una plataforma digital. Una donde Microsoft va a ganar dinero gracias a mi trabajo componiendo estas líneas, pero ésa es otra historia.
La batalla entre los grandes
La importancia que tiene todo ello viene dada porque la industria tecnológica se mueve en ciclos marcados por los cambios de plataforma. Desde el PC saltamos a la web, y de ahí a los smartphones. Y en cada uno de esos saltos hubo empresas que apostaron por el cambio e hicieron bueno aquel "the winner takes it all" que nos cantaban los Abba. Microsoft montó su imperio en la época del PC, Google o Amazon con la Web, Apple con los Smartphones, y lo que está en juego ahora es quiénes serán los ganadores en la batalla por el control de la nueva plataforma, que es la IA generativa. Hablamos, claro está, de las grandes plataformas; de esas bases sobre las cuales muchas otras empresas desplegarán y operarán nuevos negocios o reinventarán los que ya tenían. La batalla de la que hablan los medios es la de si será Google con su Gemini, o Open AI con ChatGPT la que finalmente se convierta en la compañía dominadora del próximo ciclo.
Los movimientos de estas compañías tendrán como resultado un montón de dinero quemado e inversores arruinados, pero también dos o tres grandes jugadores que habrán tomado el control del siguiente ciclo y tendrán garantizada su prosperidad para muchos años.
El impacto en el resto de empresas
Pero hay otra batalla, mucho más interesante en el largo plazo, que es de la de qué empresas, en cada país y en cada sector, serán las que tengan éxito sacando partido a las posibilidades que ofrece la nueva plataforma de la IA generativa. En definitiva, quiénes formarán parte de ese 5% de compañías que ya están empezando a obtener resultados, y que aprovecharán la nueva ola para mejorar su retorno y su posición competitiva.
Y me temo que, como en oleadas anteriores, volvemos a andar con un despiste grande en términos generales. Basta preguntar a un CEO o un Presidente cualquiera para que te hablen de que ellos "ya están desplegando la IA" y, todo lo más, te mencionen un piloto especifico de algo que le contó su CTO que iba a poner en marcha. Verdaderamente, si alguien piensa que por comprar unas licencias de Gemini, de Copilot o de ChatGPT su compañía va a surfear la nueva ola, va tan perdido como aquellas compañías que en los albores de Internet hicieron unas páginas web que casi siempre arrancaban con la "Carta del Presidente".
¿Se puede gestionar el cambio?
Frente a este entorno confuso, hay quien piensa que con una PMO (Project Management Office) que "se encargue de la IA" nos va a ir de cine. O si somos un poco más sofisticados, que valdrá la pena embarcarse en una VMO (Value Management Office) para salir del paso. Y ya me parece un razonable avance examinar si gestionamos bien los proyectos (que es lo que se hace en una PMO), o si estamos abordando los proyectos adecuados para entregar valor de negocio (desde la VMO). Pero cuando se habla de un cambio completo de plataforma, como el que trae la IA, no basta con eso.
Lo que toca hacer es hablar de estrategia, montar un grupo de expertos capaces de liderar el proceso de cambio seleccionado proyectos innovadores por su potencial impacto en el negocio, integrando todo el conocimiento necesario en áreas como la gestión de datos, la innovación o la gestión de la IA y la tecnología. Un grupo capaz de liderar, entrenar, proporcionar soporte a las mejores prácticas, y asegurarse de que la estrategia de la compañía saca partido del montón de potenciales oportunidades que vienen de la mano del cambio.
Los nuevos Centros de Excelencia
Estas nuevas estructuras organizativas no son ni PMO ni VMO, sino Centros de Excelencia, que contribuyen a diseminar conocimiento, mentorizar a quienes den un paso al frente, asegurarse de que se usan los estándares adecuados para la organización y de que se innova de un modo consistente con los objetivos de negocio que nos hayamos marcado. Ofrecen a la organización el conjunto de herramientas necesarias para identificar riesgos y oportunidades, ayudando a mitigar los primeros y aprovechar las segundas. Pero requieren de la compañía un compromiso que va mucho más allá que el de maquillarse un poco, saliendo a foros de CEOs a presumir de las cosas tan chulas que me cuentan mi CIO o mi CTO que estamos haciendo con la IA.
La cuestión es: ¿queremos ser parte del 5% que aprovecha esta ola, o nos conformaremos con un piloto y esperar a ser arrollados por ella? El tiempo de hablar de la IA como un 'experimento' ha terminado. Es hora de hacerla una pieza central de la estrategia empresarial.
¿Tienes claro si estás preparándote correctamente para el próximo ciclo?
PS: Y sí, la imagen que acompaña al artículo está generada por una IA y no es perfecta. Pero ... ¿cuánto tiempo me habría llevado hacer algo parecido, cuando no soy capaz de dibujar nada que no parezca pintado por un niño de dos años?
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