El análisis en design research: métodos y lógicas

15 enero 2020

El análisis en design research: métodos y lógicas

by Enric Badenes

Tradicionalmente, el análisis del discurso que suele realizarse en investigación aplicada a diseño se ha constituído a partir de un equilibrio extraño: por un lado, es habitual aplicar modelos de análisis propios de otras disciplinas como la sociología, la psicología, la antropología o la lingüística. Por otro lado, se recurre a la generación de “nuevos modelos” que, lejos de inspirarse en las tradiciones clásicas de las ciencias sociales y naturales, emanan de la inspiración de perfiles responsables de la ejecución del trabajo de campo y del proceso de diseño.

Contra lo que pudiera parecer, ambos casos implican asumir los riesgos propios de las fases de análisis que, en general, supone recopilar información desorganizada, desestructurada y subjetivista para transformarla en un información objetiva, tangible y capaz de aportar valor diferencial.

En el caso de los modelos de análisis propios de otras disciplinas la mayor dificultad radica en la capacidad de adaptación a un campo de estudio diferente. La lógica es sencilla: un modelo de análisis propio de la sociología se idea y emplea para abordar, actuar y solucionar problemas de carácter sociológico luego, ¿en qué medida este método de análisis es suficientemente flexible y adaptable como para emplearse en otros campos de estudio?.

Para el caso de la generación de modelos de análisis novedosos el problema emana del hecho de que existen tantas maneras de ejecutar el análisis como personas dispuestas a hacerlo. En este caso, resulta complejo hablar de modelos y de metodologías en la medida en que la sistematización de la ideas, las sucesiones lógicas de pasos en la ejecución o el output esperado dependen en exclusiva de la capacidad “creativa” del diseñador y de criterios más o menos arbitrarios. Dicho de otro modo, se trata de modelos de análisis que carecen del reconocimiento, apoyo y contraste de una comunidad especializada.

En este contexto, la diversidad de enfoques y la escasa formalización de los análisis realizados en investigación aplicada a diseño tienden a generar confusiones y malentendidos entre diseñadores. En este sentido, cuando hablamos de modelos de análisis en el campo del diseño emergen, al menos, tres grandes espacios de confusión:

  • Las transcripciones y volcados de información: Como su nombre indica, se trata de volcados, esto es, la plasmación en crudo de la información que directamente se ha obtenido de un usuario o un conjunto de ellos. Cuando anteriormente hablamos de información desorganizada y desestructurada, nos referimos precisamente a momentos como este. La transcripción o volcado es el primer material del que disponemos para poder trabajar pero en ningún caso opera sobre él una capa de análisis.
  • El feeling: a lo largo de la realización de un trabajo de campo es inevitable que el investigador tenga ciertas sensaciones sobre aspectos que considera pueden ser interesante en términos de análisis, pero en ningún caso, esto puede ser un análisis propiamente dicho.
  • Los frameworks: quizás la confusión más habitual. Efectivamente los frameworks o algunas de las herramientas propias del campo del diseño (journeys, blue-print, canvas…) tienden confundirse como herramientas de análisis per se. Normalmente, los frameworks son herramientas que nos ayudan a organizar la información y hacerla más inteligible pero ello no garantiza el análisis.

El lenguaje es la clave para el desarrollo de nuestro trabajo. Podemos definir brevemente el lenguaje como cualquier práctica mediante la cual las personas dotan de sentido a la realidad. Cualquier práctica individual o social puede analizarse desde el lenguaje, desde un baile, el proceso de contratación de un ADSL, la manera en la que se habita la planta de un hospital o cómo nos relacionamos con una inteligencia artificial… A través del lenguaje, logramos producir y transmitir sentidos, interpretaciones, valoraciones, visiones o perspectivas que son generadoras de realidades y que en el fondo es lo esencialmente más humano.

En relación con esto, proponemos la distinción de tres niveles diferenciados de análisis: el nivel textual, el nivel contextual y el nivel interpretativo. Hablamos de niveles porque la exigencia y el esfuerzo que implican cada uno de ellos es variable.

Diagrama articulo ux research

Por lo que se refiere al análisis textual, este tipo de análisis se centra en la textualidad, y en este sentido cabe señalar que la relación en texto y lenguaje no es unívoca con lo cual cabría no confundir ambos términos. El análisis textual considera los textos en su dimensión de objeto, lo que le dota de una apariencia de objetividad que lo hace especialmente apreciado por quienes abordan los análisis lingüísticos desde perspectivas cientificistas.

El análisis de contenido es la técnica más común en esta modalidad y consiste, básicamente, en la descomposición del texto para realizar un recuento de las palabras y codificación. Posteriormente, se aplican técnicas cuantitativas para conocer las frecuencias de repetición de palabras, o el grado de relación – afinidad entre ellas y ciertas categorías (análisis de correspondencias múltiples, análisis factorial…)

El segundo nivel de análisis lingüístico atiende al contexto. Por contexto, entendemos el espacio y las condiciones en las que el discurso se ha producido y por tanto, en el que adquiere sentido. Se trata por tanto, entender los discursos producidos por personas en un momento y en lugar determinados. Ese momento es un universo simbólico específico, con identidad propia y con intenciones discursivas concretas. En este punto, toma especial relevancia la descripción detallada de las circunstancias en las que se ha producido y las características de las personas que lo producen.

En esta modalidad de análisis, el discurso tiene un sentido intencional, es decir, ya no es un mero objeto como en el caso del análisis textual, por lo que nos preguntamos para qué se produce este discursos y qué se pretende con ello. Por eso, este tipo de análisis va más allá de la descripción ofreciendo una primera explicación de por qué se opina de una determinada manera, o de por qué una persona realiza una determinada valoración en ese momento en concreto. Este análisis requiere, entonces, de una comprensión profunda de las circunstancias en las que los discursos se han producido, pero además de manera fundamental, atiende a la manera en la que las personas se relacionan a través del lenguaje en un situaciones concretas.

En el último nivel de análisis, el discurso requiere de interpretación. Ahora bien, aunque el nivel interpretativo constituye una fase en sí, está también está presente en las fases anteriores. La fase interpretativa de análisis consiste en establecer conexiones entre los diferentes elementos lingüísticos analizados y en espacio, la situación y el momento en el que se han producido.

Esta modalidad de análisis nos permite relacionar la opinión y las valoraciones de las personas con tendencias generales y sociales o con comportamientos, actitudes y valores particulares. En este sentido, el lenguaje y el discurso es un reflejo de las condiciones sociales y particulares en las que se ha producido de manera que su análisis nos puede revelar aspectos fundamentales del estilo de vida de las personas o de su comportamiento en situaciones concretas.

En cuanto a la articulación de estos tres niveles, podría pensarse en un proceso lineal, que iría del análisis textual y contextual a la interpretación. No obstante, esto es solo así en parte. Bien es cierto que hay una línea principal de análisis que va del análisis textual – contextual al interpretativo pero en la práctica estos tres niveles no suponen fases o momentos de análisis. Por el contrario, lo más frecuente es que este tipo de análisis se realice simultáneamente en los tres niveles, en un ir y venir de uno a otro; en un diálogo constante entre ellos. No se trata por tanto de un proceso lineal, sino de un proceso circular y holístico.

Y todo esto ¿para qué?. Finalmente, para articular un modelo de análisis que nos permita generar descubrimientos; viajar al nivel del insight. La articulación de las tres modalidades de análisis en un proceso holístico nos permite lograr hallazgos que de otro modo son difícilmente alcanzables. La realización de un análisis que combine texto, contexto e interpretación es el modo más seguro de garantizar las tres propiedades que configuran un insight de diseño: transversalidad, latencia y accionabilidad.

Transversalidad en el sentido de que el insight no es la manifestación o la aportación de una única persona, sino el resultado de temáticas que se repiten, redundan y emergen a partir de un número significativo de participantes. El insight es latente en el sentido de que no es evidente. Se trata de temáticas que ni se manifiestan ni se exteriorizan directamente sino que permanecen en un segundo plano al que solo llegamos, precisamente, a través del análisis. Por último, a través del análisis garantizamos (o al menos sentamos las bases) de que un insight sea accionable, es decir, que pueda transformarse automáticamente en una solución de diseño.

Todo ello refuerza la necesidad y pertinencia de realizar buenos análisis. De nuestra capacidad de generar y articular buenos modelos analíticos depende, en gran medida, las aportaciones de valor y calidad que generen un impacto significativo tanto en nuestros clientes como en el usuario.

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