Del paquete al token y vuelta a empezar

Del paquete al token y vuelta a empezar

Julián de Cabo, CSO (Director de Estrategia) en Sngular y Profesor en IE Business School

Julián de Cabo

CSO (Director de Estrategia) en Sngular y Profesor en IE Business School

19 de mayo de 2026

Aquella olvidada Net Neutrality...

Espero no ser el único que recuerde la batalla de la neutralidad en la red. Aquella época, no tan lejana, en que las operadoras de telecomunicaciones descubrieron con horror que la tarifa plana de internet les comía los márgenes. Y como había que hacer algo, decidieron que, mientras invertían en mejorar sus redes, la solución era intentar controlar quién usaba los paquetes de datos para qué, y cuánto pagaba por ello.

El argumentario era siempre el mismo. En nuestro país, mi admirado Julio Linares, entonces Presidente de Telefónica en España, declaraba que el modelo de tarifa plana "no es sostenible" y advertía de "un grave desacoplamiento entre el crecimiento del tráfico, el coste de la red, los ingresos que genera y la tensión en la inversión". Al otro lado del Atlántico, su homólogo en AT&T, lo decía con menos diplomacia: "Hay empresas que quieren que seamos una tubería gorda y tonta que no para de crecer. Nadie viaja gratis. Los que quieran usar esto, pagarán". La patronal europea de telcos, ETNO, proponía que internet se facturase como el gas o la electricidad: tanto gastas, tanto pagas. Y el presidente de la FCC intentó tocarnos la fibra sensible defendiendo la priorización del tráfico de pago para beneficiar a la telemedicina y los servicios de emergencia. Eso sí, nadie explicó jamás quién pondría el cascabel al gato. Pero eran pequeños detalles sin importancia... que igual contribuyeron a soliviantar al personal, más que a calmarlo.

El peligro del argumento equivocado

Honestamente, creo que erraron el argumento. Si en lugar de a la emoción hubieran apelado a la aparente racionalidad del status quo en las utilities, es posible que el cuento hubiera acabado de otro modo. Porque a otras empresas les aceptamos con tranquilidad que pagamos "x" por disponer de una capacidad, más "y" por la que realmente usamos... sin que nadie se plantee el absurdo de "pagar por si acaso uso". Un concepto similar a que los supermercados nos pesaran al entrar y pagáramos según estuviéramos de gordos, además de por la comida que luego consumiéramos. Y que olvidaba, casualmente, que las telcos, tras las inversiones en Capex tenían un Opex de lo más llevadero. Sus costes subían muy poco, y eran poco dependientes de la intensidad del uso de su redes. Era la magia del paquete frente a la del circuito.

Pero la cosa fue como fue, y la historia no terminó como querían las telcos, que quedaron convertidas en la única utility que opera en régimen de absoluta tarifa plana. Como planas son hoy sus cuentas de resultados y su cotización en la mayor parte de los casos. La tarifa plana les subió el suelo de ingresos pero casi eliminó sus variables por consumo. Una consecuencia triste de haber puesto el foco en defender lo que creían que tenía valor, en lugar de apostar por los servicios que otros construyeron sobre sus capacidades.

La neutralidad de red se convirtió en campo de batalla regulatorio, las operadoras aprendieron a ser más sutiles, y al final la infraestructura creció lo suficiente como para que el debate perdiera urgencia. Pero el patrón es el mismo de hoy: cuando la infraestructura no da abasto, el que la controla intenta decidir quién pasa primero y cobra por el privilegio. Aunque no lo consiga porque el regulador (¿o deberíamos decir los políticos?) no se enfrenta nunca a la presión popular cuando la idea de que algo es el futuro germina en la cabeza de la gente. Y es curioso que fueran las telco quienes crearan esa convicción como argumento de ventas: Internet era el futuro. Hoy parece que las hiperescalares andan en lo mismo: no hay futuro sin la IA... veremos si eso les convierte en víctimas de su propia demagogia.

Les cuento esto con conocimiento de causa: viví aquella batalla desde dentro, como CEO de Terra España cuando éramos, de largo, el ISP más grande de nuestro mercado.

Pues bien: si cambiamos "paquete" por "token" y "operadora" por "hiperescalar", estamos exactamente en el mismo punto. Cambien "tráfico" por "tokens", "red" por "datacenter" e "ingresos" por "suscripciones" en la frase de Linares, y tienen exactamente el discurso que tienen hoy los proveedores de inteligencia artificial.

Devórame (aún más) otra vez

La retirada de GPT-4o por parte de OpenAI en febrero de 2026 no se debió a un fallo técnico. Fue una decisión de arquitectura financiera. OpenAI pierde 1,35 dólares por cada dólar que ingresa — el coste de servir miles de millones de peticiones de inferencia diarias es insostenible. Lo que la documentación técnica revela es la implantación de un arbitraje dinámico de inferencia: al seleccionar un modelo, el cliente no accede a un activo estático, sino a una pasarela que enruta la petición a variantes más ligeras según la carga del datacenter y el coste del ciclo de computación en tiempo real. Un algoritmo "al estilo Uber", que en lugar de subir precio, recorta calidad de respuesta. Investigadores de Stanford y Berkeley documentaron caídas de rendimiento del 97,6% al 2,4% en tareas específicas entre versiones sucesivas de GPT-4. El propio Sam Altman lo admitió sin rodeos en referencia a GPT-5.2: "I think we just screwed that up."

En mi época en Terra también las telcos enrutaban el tráfico. Pero se hacía para evitar el colapso de la salida de conectividad internacional. Con la IA, los hiperescalares enrutan la inferencia a distintos modelos para evitar la quiebra del margen bruto en tiempo real. Nos están alquilando un Ferrari pero limitando el flujo de gasolina por software según les cueste a ellos en cada momento.

Y no están solos en esta guerra por optimizar el uso de sus capacidades. La semana pasada, Anthropic, el fabricante de Claude, firmó un acuerdo con SpaceX para acceder a más de 220.000 GPUs y 300 megavatios de capacidad adicional. Dario Amodei y Elon Musk, que hace tres meses se llamaban de todo públicamente, menos "bonito", se han sentado a la misma mesa porque Anthropic no tenía suficiente infraestructura para atender la demanda de sus propios clientes de pago... y porque el Grok de Musk apenas captura entre el 3% y el 5% del tráfico de la IA generativa, y tenía un datacenter sobredimensionado para su demanda real. El resultado es un acuerdo que habría sido impensable sin la presión brutal por obtener (y poder pagar) capacidad de computación.

También suena a que las hiperescalares están volcadas en la infraestructura, y no miran, salvo honrosas excepciones, hacia donde podría estar el verdadero valor en un futuro próximo. Con una diferencia terrible con relación a las telcos: que aquellas tenían un negocio de Capex brutal pero con un Opex bajo por uso, mientras que en las hiperescalares, la explotación de la infraestructura también es tremendamente cara y no tiene economías de escala por uso. Y esto seguirá siendo así, al menos, mientras insistan en seguir empujando a los usuarios a usar prioritariamente modelos de frontera... aunque luego resulten no serlo tanto.

De aquellos polvos, estos lodos.

Mientras tanto, la solución de todos los proveedores es la misma que la de las telcos: niveles de uso. OpenAI ha introducido un plan Pro de 100 dólares, ha impuesto límites más estrictos al plan Plus, y ha comenzado a redirigir el uso intensivo hacia un modelo de créditos por consumo. Cuando la tarifa plana no da más de sí, se acabó la barra libre. Exactamente como proponía la patronal europea de las telcos hace quince años: tanto gastas, tanto pagas.

Con un "atractivo" adicional: ¿cómo vamos a saber ahora los usuarios cuánto me puedo fiar de la respuesta que me esté dando hoy mi modelo? Peor aún: ¿vamos a poder usar de manera confiable esa IA agéntica que nos dicen que es el futuro? ¿Me atreveré a automatizar funciones en manos de un "empleado" que un día es brillante, pero al siguiente puede ser un individuo "borderline".

Apasionante, ¿verdad? ¿No les da la sensación de que alguien puede estar dándose un tiro en un pie? Algunas empresas olvidan demasiado rápido que lo que para ellos es "una tecnología muy cool", para un directivo es la base sobre la que se plantea reinventar su negocio. Y cuando una base es inestable, su atractivo se pierde por completo.

... aunque hay lodos y lodos...

Pero hay un problema adicional que las telcos no tuvieron que afrontar, y que hace que esta situación sea potencialmente más destructiva. Su infraestructura era de propósito general: una fibra óptica sirve igual para telemedicina que para Netflix. Los datacenters que se están construyendo hoy están optimizados para un tipo muy específico de computación — entrenar y ejecutar LLMs — con un tipo muy específico de hardware. Si el paradigma cambia, esos datacenters tienen mala reconversión.

Las telcos, al menos, tenían tuberías reutilizables. Los hiperescalares están construyendo tuberías que solo sirven para un tipo de agua. Pero es el agua con la que tenemos que repensar nuestro futuro. Esperemos que sepan algo de historia, porque si no la conocen van a repetir errores del pasado.

¡Tanto tiempo pa aprender a decir pinícula, y ahora se dice flín!

Este artículo forma parte de una serie iniciada en "Menos madera, es la guerra!", enlaza con su previo en "¿Dónde está la bolita?" y continuará...

Julián de Cabo, CSO (Director de Estrategia) en Sngular y Profesor en IE Business School

Julián de Cabo

CSO (Director de Estrategia) en Sngular y Profesor en IE Business School

Julián de Cabo es CSO en Sngular, además de Presidente del Comité Académico en EDIX y Profesor en IE Business School. Enamorado de la tecnología, de la enseñanza y de las personas.


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