La obesidad digital en la era de la IA

La obesidad digital en la era de la IA

Julián de Cabo, CSO (Director de Estrategia) en Sngular y Profesor en IE Business School

Julián de Cabo

CSO (Director de Estrategia) en Sngular y Profesor en IE Business School

16 de enero de 2026

¿Te has preguntado por qué tu teléfono quema después de usar una app que hace cinco años funcionaba en un dispositivo con la décima parte de potencia?

Pues tal vez lo que le sucede en tu bolsillo esté pasando en el corazón de tu empresa: la inversión en tecnología se está evaporando en capas de grasa. Si crees que la IA es la dieta milagrosa que va a solucionar esta 'obesidad digital', prepárate, porque quizás solo estamos añadiendo más volumen al problema. O tal vez no ...

Una breve historia de la programación ... y del papel de la abstracción en ella

Para quienes no seáis parte de la industria tecnológica quizá el concepto "lenguaje de programación" suene a un arcano extraño manejado por gente peculiar que se comunica con dificultad con los humanos normales. Es al menos el resumen que hicieron en su cabeza la mayoría de las personas normales que conozco. Pero es un concepto inexacto, sin cuya comprensión es difícil entender qué está pasando hoy en el mundo.

Haciendo el cuento muy corto, todo dispositivo informático está movido por un procesador que ejecuta instrucciones escritas en algo llamado "código máquina".

  • En los años 40, los programadores escribían directamente este código: complejo y para unos pocos iniciados.
  • Apareció el Ensamblador para pasar instrucciones directas al procesador (un nivel de abstracción más).
  • En los 70-80 pasamos a los "lenguajes imperativos" (C o Pascal), donde el foco estaba en la lógica y la gestión de recursos (la memoria).
  • Siguieron los lenguajes "orientados a objetos", permitiendo al programador centrarse en el modelado de negocio.
  • En los años 2010, avanzando una vez más en la abstracción, se abrió la era de los frameworks y la nube, con el foco en el despliegue rápido y el ensamblaje de servicios.

Hoy estamos en "Vibecoding", la programación en lenguaje natural asistida por IA, o como quieras llamarla. El nuevo invento de los sabios judíos de Amsterdam, que hubiera dicho García Márquez. Mediante el cual, cualquier persona puede "programar" simplemente describiendo a una IA cómo es la aplicación que necesita.

¿Es cierto que "Vibecoding", el "Low code" o el "Nocode" son una disrupción?

Toda una disrupción, sin duda. Esto de que para hacer una aplicación ya no tengo que llamar a un "técnico" e intentar establecer un idioma común en que él entienda mi idea de negocio y yo sus conceptos de programación es una maravilla, ¿no?

Pues sí y no. Este nuevo salto generacional en la historia de la programación tiene un potencial disruptivo tremendo, pero como todo en la vida, hay que entenderlo si queremos sacar partido. Y sobre todo, hay que tener clara una idea: al final, por debajo de una pila enorme de abstracciones con que nos separamos progresivamente del hardware, siempre habrá un procesador que ejecute unas instrucciones en código máquina.

En otras palabras: esto de poder prescindir del técnico no es gratis. Y es por eso que tu teléfono se recalienta y el presupuesto de cloud computing de tu compañía crece cada año con voracidad.

¿A quién beneficia este nuevo escenario?

Un mundo donde cualquiera puede programar es, por sí mismo, un escenario interesante. Pensemos en empresas que ya no necesitarán a un técnico o una consultora para desarrollarles aplicaciones a medida de sus necesidades, en particulares que podrán hacer su propia app para soportar un hobby, en alumnos de escuelas de negocio que podrán generar por sí mismos las aplicaciones en que solían concretarse sus ideas de negocio, o en jugadores que podrán diseñar la siguiente generación de juegos online sin necesitar a los estudios de programación.

¿Y todo ello con herramientas que son gratis o casi gratis? ¿Cómo es posible esto?

Decía Séneca que aquel a quien aprovecha el crimen, ese lo cometió. Si tiramos del hilo, no hay que derrochar mucha imaginación para deducir quién se va a beneficiar de montañas de amateurs generando lo que ellos no saben que es un código dopado. Porque el código generado por IA tiende a usar bibliotecas pesadísimas para resolver problemas sencillos, simplemente porque es lo más probable estadísticamente. Y te hacen un trailer de 18 ruedas para ir a comprar el pan del domingo. Pero ... ¿qué problema hay? ¡Si me va a costar lo mismo generar 10 líneas de código que un millón!

Pues, dejando de lado consideraciones éticas o medioambientales, el problema de ese software obeso es que va a necesitar de capacidades de computación enormes para resolver problemas sencillos. Y es por eso que las grandes tecnológicas nos van a seguir facilitando herramientas para que cualquiera pueda programar. Que ya nos cobrarán la factura cuando llegue la hora de ejecutar ese código y nos demos cuenta de que no era todo tan bonito como parecía.

Porque una cosa es el coste de creación (que bajará sustancialmente) y otra el coste de ejecución (que se disparará cuanto mayores sean la frecuencia de uso de un código y el nivel de abstracción desde el cual se generó).

Sé que suena fuerte, pero en este mundillo el modelo de negocio se va pareciendo peligrosamente al del mundo de la droga: la industria te regala las primeras dosis de facilidad y rapidez para que, cuando estés enganchado a un ecosistema de software obeso que ya no sabes ni cómo mantener, no te quede otra que pagar el precio que ellos fijen por la energía necesaria para moverlo. Hemos cambiado libertad creativa por dependencia de unas infraestructuras que están en manos de unos pocos.

¿Deberían preocuparse las consultoras de tecnología?

No me escondo. Trabajo para una consultora, Sngular, y desde aquí miramos este escenario con una mezcla de fascinación y respeto. En nuestros foros internos, este no es un debate teórico; es nuestro pan de cada día. De hecho, estas líneas nacen precisamente de una charla con un compañero sobre cómo estas herramientas están alterando los niveles de abstracción y, con ello, el futuro de nuestra profesión.

No les oculto que un movimiento tan disruptivo como el que viene de la mano de estas nuevas herramientas supone todo un reto. Porque no todos los clientes son conscientes de que estén viviendo un desplazamiento del coste: del "salario de programadores" a la "factura de computación". Y por supuesto, porque también hay compañías de consultoría cuyo foco ha sido incrementar en la mayor medida posible la facturación por "horas-hombre" a sus clientes. Pero también creo que las empresas de desarrollo que se centren en vender arquitecturas para la solución de problemas complejos van a tener más trabajo que nunca. Sobre todo si además son capaces de limpiar toda la grasa que generan los no-técnicos modelando sistemas con herramientas de IA.

El futuro de nuestra profesión parece dividirse en dos: el de los que generan volumen y los que saben reducirlo. ¿Estamos preparados para ser los 'dietistas' de un software hipertrofiado por la IA o nos conformaremos con seguir añadiendo capas de grasa al sistema?

Recuerda que, como dice el proverbio, los caminos fáciles nunca llevan lejos.

Julián de Cabo, CSO (Director de Estrategia) en Sngular y Profesor en IE Business School

Julián de Cabo

CSO (Director de Estrategia) en Sngular y Profesor en IE Business School

Julián de Cabo es CSO en Sngular, además de Presidente del Comité Académico en EDIX y Profesor en IE Business School. Enamorado de la tecnología, de la enseñanza y de las personas.


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